19 de septiembre de 2009

la preocupacion de Kant por la ética

¿Cómo se mueve el interés moral? ¿Qué es lo que lo realiza?. Estas las dos amplias preguntas que se planteo en sus investigaciones de filosofía moral.

    Las respuestas a estas preguntas las podemos encontrar en los trabajos y cartas de Kant.
Kant inicio su trabajo coma Privat~Docent en la universidad de konigsberg en el semestre de invierno 1755~1756 y dio un curso de ética en el semestre de invierno de 1756~1757. Al final del pequeño ensayo de Versuch einiger Betrachtungen uber den optimismus, tres años después tenemos el anuncio del propio Kant sobre su curso de ética entre los anuncios de los otros cursos para el semestre de invierno de 1757~1760.

    Por el catalogo de Arnold sabemos que enseñó ética con regularidad durante todos los años de su carrera universitaria. El primer esbozo de su curso de ética aparece en el anuncio de sus clases para el semestre de invierno de 1765~1766, que cito entero a causa de su interés para nuestro propósito.


    La primera idea precisa del contenido de las lecciones de Kant se tienen gracias a las notas reconstruidas de sus discípulos, estas fueron editadas por Paul Menzer. Estas notas fueron tomadas en los cursos de ética que Kant dio entre los años 1775 y 1780.En sus primeros escritos siempre se refleja el temprano interés de Kant por los problemas de la moralidad directa o indirectamente.

    Algunos de ellos: Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels (1775), Entwurf und Anrundigung eines Collegii der Physischen Geographie (1757), Versuch einiger Betrachtungen uber den Optimimmus (1759). Por mencionar algunos.

    Al igual que los primeros escritos de Kant, las cartas son otra rica fuente del temprano y creciente interés por los problemas de la filosofía moral.


    La prueba de esta convicción se encuentra en varias cartas que proceden a la terminación de la primera crítica, en estas se puede ver la idea de Kant sobre la relación de la epistemología con los fundamentos a partir de los cuales podría desarrollarse con certeza la consideración de los problemas morales. la mayoria de las cartas tienen importancia , aquí se presenta el fragmento de una de ellas a Johann Henrich Lambert, del 31 de Diciembre de 1765: “Por varios años he vuelto mis deliberaciones filosóficas hacia todas las direcciones concebibles y tras varios fracasos en los cuales les busque siempre la fuente del error o de la visión en el tipo del procedimiento, llegue finalmente a considerarme seguro del método que debemos observar si deseamos escapar a la ilusión del conocimiento que siempre nos induce(falsamente) a creer que hemos alcanzado el termino y de este modo nos obliga con frecuencia a desandar nuestros pasos., esto origina también el destructivo desacuerdo entre los supuestos filósofos, ya que no hay una pauta común que haga armonizar sus esfuerzos. Desde entonces veo siempre por la naturaleza de cada empresa que se me presenta, cuanto debo saber para llegar a la solución de un problema especial, y qué grado de conocimiento es determinado por lo ya dado, de tal manera que el juicio resulte más limitado, pero también más especifico y seguro de lo que es habitualmente.

    Todos estos esfuerzos se dirigen principalmente al método propio de la metafísica y por medio de este al método de la filosofía en general… Me he desviado también de mi primera intención de tal modo que ha de aplazar, por un tiempo al menos, el propósito principal de estas tareas. La razón de tal aplazamiento es la siguiente: al trabajar en este problema advertí que, aunque no carecia de ejemplos de juicios erróneos para ilustrar mis exposiciones del procedimiento incorrecto, carecia por completo de ejemplos por los que pudiera mostrar in correcto este peculiar procedimiento. Por lo tanto, para no ser acusado de entregarme a simples procesos filosóficos, debo primero dar termino a algunas composiciones más breves …


Kant



Desde un principio, Kant se propuso establecer las bases definitivas y permanentes de las disciplinas filosóficas. Por lo menos, tal parece haber sido el motivo subyacente de todos sus trabajos filosóficos principales. Es probable que el repentino despertar ocasionado por la lectura de David Hume tuviera mucho que ver con el motivo básico de Kant.


    Había otras razones que reforzaron la tendencia de Kant a descubrir las bases filosóficas permanentes. Una de ellas se encuentra en el espíritu de la época de la ilustración, la época en la que se consideró que la razón no tenia limites.

    La vida domestica y la disciplina iníciales de Kant. La educación y el ambiente inicial de Kant constituyen otro elemento favorable al desarrollo del motivo básico de su obra.


    Kant fue educado en un hogar más bien pobre, severamente pietista de la Rusia oriental. Sabemos algo de la muy estricta disciplina de esos hogares tanto en cuestiones religiosas tanto como en lo demás. En nuestros días, cuando se reconoce la fuerza duradera de tales influencias iníciales, se daría por supuesto que Immanuel Kant no pudiera liberarse nunca de todo su ambiente infantil.

    La austeridad de la vida cotidiana de Kant lo mismo que de la de sus teorías filosóficas, tenia sin duda una fuerte base temperamental en la severidad y el rigor de su pietismo inicial. Otra causa de su inalterable modo de vivir fue su debilidad física que le ocasiono muchos trastornos a lo largo de su vida, lo obligo desde su primera juventud a mantener su dieta y sus hábitos cuidadosamente y exigió una vida de rutina y autodisciplina.

    Estos hechos combinados forman el marco natural de lo que se llama, casi universalmente, el rigor de las teorías filosóficas Kantianas.

     A continuación se presentan las impresiones de una persona que llevo el curso de ética de Kant: “Mas que otra cosa,… deberíais haber oído su curso de moral. Aquí, Kant no solo era el filosofo especulativo sino también un profesor vivas que arrastraba el corazón y las emociones tanto como satisfacía su inteligencia. Si producía raptos celestiales al escuchar esta pura y excelsa teoría de la virtud con tal elocuencia filosófica de la boca de su propio creador. ¡A cuantas veces nos conmovió hasta las lágrimas. Cuantas veces agito nuestros corazones, cuantas veces elevó nuestros espíritus y emociones desde los grilletes del eudemonismo egoístas hasta la alta conciencia de sí de la pura libertad de la voluntad, de la obediencia incondicional a la ley de la razón, y del noble sentimiento del desinteresado cumplimiento del deber! El sabio inmortal nos parecía entonces estar inspirado por una fuerza celestial y también nos inspiraba a nosotros que, llenos de asombro, lo escuchábamos. Con toda seguridad sus oyentes jamás salieron tras una clase de filosofía moral sin haberse hecho hombres mejores