13 de abril de 2010
22 de octubre de 2009
*Ética de Kant*
Kant sostiene que no es posible pensar en algo bueno sin restricciones, salvo una buena voluntad. Ella no es buena ni por lo que realiza ni por la búsqueda de un fin,es buena en sí misma. “Considerada por sí misma, es, sin comparación, muchísimo más valiosa que todo lo que por medio de ella pudiéramos verificar en provecho” (Kant, Fundamentación). Este concepto de la voluntad buena debe ser obtenido por medio de la razón y supone buscar una voluntad que sea buena en sí misma, no como medio ni con finalidades ulteriores. El concepto de una voluntad buena es posible gracias al concepto del deber. El valor moral estriba en hacer el bien no por inclinación al deber, sino por deber. Cuando una acción se realiza conforme al deber, pero por inclinación a éste y no por el deber mismo, según Kant carece de valor moral, es inmoral. Kant pone como ejemplo un individuo para el cual la vida ha perdido todo atractivo. Si este individuo conserva su vida por miedo a la muerte o por una inclinación a cumplir con el deber, la suya no es una decisión moral. Sólo lo sería si conservara su vida “por el deber.”
Kant sostiene “el deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley”. Sólo por la ley puedo tener respeto, nunca por una inclinación, por tanto la moralidad esta en la acción por respeto a la ley.
Sólo los seres racionales actúan por respeto a la ley (por principios). Actuar de acuerdo con las leyes implica una voluntad y para que se pueda derivar las acciones de las leyes se necesita razón, “resulta que la voluntad no es otra cosa que la razón practica” (Kant).
Ahora bien, hay principios que pueden restringir esta voluntad, estos son mandatos (siempre en el ámbito de la razón) y Kant los llama imperativos. Estos imperativos se expresan por medio de un “deber ser”. Kant comparte el análisis de Hume respecto de que el deber ser no puede ser deducido del ser. Por ello, Kant hace emanar el deber ser de la razón pura práctica. Los imperativos mandan hipotéticamente o categóricamente. En el primer caso, ellos mandan la acción para lograr ciertas consecuencias. Tales imperativos son buenos en función del fin, de lo que se busca a través de ellos. Son buenos sólo en sentido limitado.
El imperativo categórico por contraste manda una acción que es por sí misma necesaria o debida. Sin referencia a ningún otro fin, ni intención ulterior alguna. El imperativo categórico manda una acción sin que ésta sea condición de ninguna otra. Al mandar una acción que es buena por sí misma el imperativo categórico puede ser llamado de la moralidad. Este juicio es a priori, pero aún no puede ser llamado sintético
Kant expresa el imperativo categórico de distintas maneras. Según una de ellas: “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”. A su vez, el imperativo práctico, es decir el de la voluntad, lo expresa en los siguientes términos: “obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo y nunca como un medio”. Según Kant, el hombre posee un valor absoluto en sí mismo y sirve de fundamento a la ley y a un posible imperativo categórico. Todo ser racional es un fin en sí mismo. De esta forma podemos enlazar los dos formulas del imperativo. Si la ley es pura y racional y ha sido obtenida por la razón ésta debe valer para todos los seres racionales, de ahí su pretensión de universalidad. Y, por otra parte, si los seres racionales somos fines en sí mismos, como explícitamente Kant declara que lo somos, entonces el trato moralmente obligado de la humanidad siempre debe considerarlos como tales.
Tenemos entonces, que la voluntad de todo ser racional es una voluntad universalmente legisladora. Si actuamos moralmente en términos Kantianos, nuestro actuar es ley tanto para nosotros mismos como para el resto de la humanidad. El principio por el cual la legislación propia obliga es el de la “autonomía de la voluntad”. Esta autonomía es el fundamento de la dignidad de todo ser racional. La autonomía de la voluntad es elegir de tal manera que las máximas de la acción sean consideradas como leyes con valor universal. Ahora bien, para alcanzar el carácter de sintético a priori, es necesario incluir la idea de libertad como la explicación de la autonomía de la voluntad. Kant presupone la libertad en todos los seres racionales. Un ser racional es, por lo mismo, libre; es decir, tiene voluntad.
Kant sostiene que los hombres pertenecen tanto a un mundo sensible, como a un mundo intelectual. El mundo intelectual está completamente desligado de los fenómenos que conocemos por la experiencia. Es incondicionado y libre de influencia externa. Por tanto, todo ser racional debe pensar la causalidad de su voluntad basándose en la libertad. Perteneciendo al mundo inteligible la razón es libre.
25 de septiembre de 2009
El ¨Ensayo premiado¨
Se trata de la Untersuchung uber die Deutlichkeit der Grundesatze der naturlichen Theolofie und der Moral, escrito hacia fines de 1762 para concursar en un premio ofrecido por la Real Academia de Ciencias de Berlin, y publicado por la Academia en 1764 en el que solo las tres o cuatro paginas finales tratan de ética.
Las formulaciones que intenta dar el dicho ensayo son inadecuadas y contienen dificultades no resueltas que admite francamente. Kant se ve envuelto en un conflicto entre los llamados de la razón reflexiva y los del sentimiento. Todo lo que indican las pruebas internas del ensayo tomado como un conjunto es que Kant ve la necesidad de ambos factores en cualquier situación moral y procura determinar el lugar y la función de cada uno, para admitir al final que no lo a conseguido todavía. Quizá si Kant se hubiera arriesgado a llegar hasta sus conclusiones lógicas el programa que sugiere, podría haber descubierto aun ahora, la única solución posible al problema a la luz de todos los hechos dados, desde un punto de vista racional y desde un punto de vista empírico lo que es realmente sorprendente en el ensayo premiado, sin embargo, no es el carácter inconcluso y de tentativa de las ideas éticas sino mas bien la novedad y la excepcional agudeza de muchas de sus sugestiones éticas.
Por ultimo necesita advertirse que Kant se esfuerza de continuo por llevar los métodos y tipos de solución de su filosofía especulativa a su moral y su filosofía práctica, y que, como norma, desea resolver los problemas en término de los métodos y conocimientos que ha obtenido en la primera. Es importante, por consiguiente, para el desarrollo ulterior de nuestro argumento indicar la forma paralela en la que Kant trata los problemas respectivos de la metafísica y la moralidad en este, el primero, de sus tratados metafísicos y morales.
Tanto para la metafísica como para la moralidad, el problema es este: ¿Cómo podemos unir los principios y máximas formales y materiales? O, para enunciar el tema específicamente moral con mayor precisión: ¿Cómo pueden los principios básicos de la obligación, al tener un carácter puramente formal, llegar a ser la fuerza motriz de la acción, y como pueden sentimientos materiales simples tener el carácter de obligación? Aquí, en forma embrionaria reside el mayor problema de la ética Kantiana
Carta: el prefacio de la ¨Grundlegung¨
Aun cuando el presente trabajo no llega a la consideración de los tratados mayores de la ética de Kant, a continuación se cita un pasaje del mismo: es la afirmación mas inequívoca , porque expresa la convicción de Kant acerca de la necesidad de una fundamentación metafísica de la moralidad, en el momento mismo que está dedicado a escribir un tratado de moralidad y no de metafísica
Dice: ¨ la ley moral en su pura y legítima esencia, no puede buscarse más que en una filosofía pura. Esta metafísica deberá, pues, proceder, y sin ella no podrá haber filosofía moral ninguna.¨
Estos pasajes nos permiten ver como se mantiene Kant firmemente en la tarea que ha reconocido como esencial, a despecho de su creciente interés por los problemas de la ética, cuya solución anticipo con tanta satisfacción. De hecho, algunas de estas notas epistolares den considerable paso a la sugestion de que el interés primario de Kant estaba en la ética, no en la metafísica o la epistemología. Esta sugestion implica la primera critica no se escribió debido a un interés primario en su tema, sino mas bien porque Kant considero necesario solucionar sus problemas metafísicos y epistemológicos antes de poder tratar de manera adecuada la cuestión ética.
Dice: ¨ la ley moral en su pura y legítima esencia, no puede buscarse más que en una filosofía pura. Esta metafísica deberá, pues, proceder, y sin ella no podrá haber filosofía moral ninguna.¨
19 de septiembre de 2009
la preocupacion de Kant por la ética
¿Cómo se mueve el interés moral? ¿Qué es lo que lo realiza?. Estas las dos amplias preguntas que se planteo en sus investigaciones de filosofía moral.
Las respuestas a estas preguntas las podemos encontrar en los trabajos y cartas de Kant.
Kant inicio su trabajo coma Privat~Docent en la universidad de konigsberg en el semestre de invierno 1755~1756 y dio un curso de ética en el semestre de invierno de 1756~1757. Al final del pequeño ensayo de Versuch einiger Betrachtungen uber den optimismus, tres años después tenemos el anuncio del propio Kant sobre su curso de ética entre los anuncios de los otros cursos para el semestre de invierno de 1757~1760.
Por el catalogo de Arnold sabemos que enseñó ética con regularidad durante todos los años de su carrera universitaria. El primer esbozo de su curso de ética aparece en el anuncio de sus clases para el semestre de invierno de 1765~1766, que cito entero a causa de su interés para nuestro propósito.
La primera idea precisa del contenido de las lecciones de Kant se tienen gracias a las notas reconstruidas de sus discípulos, estas fueron editadas por Paul Menzer. Estas notas fueron tomadas en los cursos de ética que Kant dio entre los años 1775 y 1780.En sus primeros escritos siempre se refleja el temprano interés de Kant por los problemas de la moralidad directa o indirectamente.
Algunos de ellos: Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels (1775), Entwurf und Anrundigung eines Collegii der Physischen Geographie (1757), Versuch einiger Betrachtungen uber den Optimimmus (1759). Por mencionar algunos.
Al igual que los primeros escritos de Kant, las cartas son otra rica fuente del temprano y creciente interés por los problemas de la filosofía moral.
La prueba de esta convicción se encuentra en varias cartas que proceden a la terminación de la primera crítica, en estas se puede ver la idea de Kant sobre la relación de la epistemología con los fundamentos a partir de los cuales podría desarrollarse con certeza la consideración de los problemas morales. la mayoria de las cartas tienen importancia , aquí se presenta el fragmento de una de ellas a Johann Henrich Lambert, del 31 de Diciembre de 1765: “Por varios años he vuelto mis deliberaciones filosóficas hacia todas las direcciones concebibles y tras varios fracasos en los cuales les busque siempre la fuente del error o de la visión en el tipo del procedimiento, llegue finalmente a considerarme seguro del método que debemos observar si deseamos escapar a la ilusión del conocimiento que siempre nos induce(falsamente) a creer que hemos alcanzado el termino y de este modo nos obliga con frecuencia a desandar nuestros pasos., esto origina también el destructivo desacuerdo entre los supuestos filósofos, ya que no hay una pauta común que haga armonizar sus esfuerzos. Desde entonces veo siempre por la naturaleza de cada empresa que se me presenta, cuanto debo saber para llegar a la solución de un problema especial, y qué grado de conocimiento es determinado por lo ya dado, de tal manera que el juicio resulte más limitado, pero también más especifico y seguro de lo que es habitualmente.
Todos estos esfuerzos se dirigen principalmente al método propio de la metafísica y por medio de este al método de la filosofía en general… Me he desviado también de mi primera intención de tal modo que ha de aplazar, por un tiempo al menos, el propósito principal de estas tareas. La razón de tal aplazamiento es la siguiente: al trabajar en este problema advertí que, aunque no carecia de ejemplos de juicios erróneos para ilustrar mis exposiciones del procedimiento incorrecto, carecia por completo de ejemplos por los que pudiera mostrar in correcto este peculiar procedimiento. Por lo tanto, para no ser acusado de entregarme a simples procesos filosóficos, debo primero dar termino a algunas composiciones más breves …
Kant

Desde un principio, Kant se propuso establecer las bases definitivas y permanentes de las disciplinas filosóficas. Por lo menos, tal parece haber sido el motivo subyacente de todos sus trabajos filosóficos principales. Es probable que el repentino despertar ocasionado por la lectura de David Hume tuviera mucho que ver con el motivo básico de Kant.
Había otras razones que reforzaron la tendencia de Kant a descubrir las bases filosóficas permanentes. Una de ellas se encuentra en el espíritu de la época de la ilustración, la época en la que se consideró que la razón no tenia limites.
La vida domestica y la disciplina iníciales de Kant. La educación y el ambiente inicial de Kant constituyen otro elemento favorable al desarrollo del motivo básico de su obra.
Kant fue educado en un hogar más bien pobre, severamente pietista de la Rusia oriental. Sabemos algo de la muy estricta disciplina de esos hogares tanto en cuestiones religiosas tanto como en lo demás. En nuestros días, cuando se reconoce la fuerza duradera de tales influencias iníciales, se daría por supuesto que Immanuel Kant no pudiera liberarse nunca de todo su ambiente infantil.
La austeridad de la vida cotidiana de Kant lo mismo que de la de sus teorías filosóficas, tenia sin duda una fuerte base temperamental en la severidad y el rigor de su pietismo inicial. Otra causa de su inalterable modo de vivir fue su debilidad física que le ocasiono muchos trastornos a lo largo de su vida, lo obligo desde su primera juventud a mantener su dieta y sus hábitos cuidadosamente y exigió una vida de rutina y autodisciplina.
Estos hechos combinados forman el marco natural de lo que se llama, casi universalmente, el rigor de las teorías filosóficas Kantianas.
A continuación se presentan las impresiones de una persona que llevo el curso de ética de Kant: “Mas que otra cosa,… deberíais haber oído su curso de moral. Aquí, Kant no solo era el filosofo especulativo sino también un profesor vivas que arrastraba el corazón y las emociones tanto como satisfacía su inteligencia. Si producía raptos celestiales al escuchar esta pura y excelsa teoría de la virtud con tal elocuencia filosófica de la boca de su propio creador. ¡A cuantas veces nos conmovió hasta las lágrimas. Cuantas veces agito nuestros corazones, cuantas veces elevó nuestros espíritus y emociones desde los grilletes del eudemonismo egoístas hasta la alta conciencia de sí de la pura libertad de la voluntad, de la obediencia incondicional a la ley de la razón, y del noble sentimiento del desinteresado cumplimiento del deber! El sabio inmortal nos parecía entonces estar inspirado por una fuerza celestial y también nos inspiraba a nosotros que, llenos de asombro, lo escuchábamos. Con toda seguridad sus oyentes jamás salieron tras una clase de filosofía moral sin haberse hecho hombres mejores
La vida domestica y la disciplina iníciales de Kant. La educación y el ambiente inicial de Kant constituyen otro elemento favorable al desarrollo del motivo básico de su obra.
Kant fue educado en un hogar más bien pobre, severamente pietista de la Rusia oriental. Sabemos algo de la muy estricta disciplina de esos hogares tanto en cuestiones religiosas tanto como en lo demás. En nuestros días, cuando se reconoce la fuerza duradera de tales influencias iníciales, se daría por supuesto que Immanuel Kant no pudiera liberarse nunca de todo su ambiente infantil.
La austeridad de la vida cotidiana de Kant lo mismo que de la de sus teorías filosóficas, tenia sin duda una fuerte base temperamental en la severidad y el rigor de su pietismo inicial. Otra causa de su inalterable modo de vivir fue su debilidad física que le ocasiono muchos trastornos a lo largo de su vida, lo obligo desde su primera juventud a mantener su dieta y sus hábitos cuidadosamente y exigió una vida de rutina y autodisciplina.
Estos hechos combinados forman el marco natural de lo que se llama, casi universalmente, el rigor de las teorías filosóficas Kantianas.
A continuación se presentan las impresiones de una persona que llevo el curso de ética de Kant: “Mas que otra cosa,… deberíais haber oído su curso de moral. Aquí, Kant no solo era el filosofo especulativo sino también un profesor vivas que arrastraba el corazón y las emociones tanto como satisfacía su inteligencia. Si producía raptos celestiales al escuchar esta pura y excelsa teoría de la virtud con tal elocuencia filosófica de la boca de su propio creador. ¡A cuantas veces nos conmovió hasta las lágrimas. Cuantas veces agito nuestros corazones, cuantas veces elevó nuestros espíritus y emociones desde los grilletes del eudemonismo egoístas hasta la alta conciencia de sí de la pura libertad de la voluntad, de la obediencia incondicional a la ley de la razón, y del noble sentimiento del desinteresado cumplimiento del deber! El sabio inmortal nos parecía entonces estar inspirado por una fuerza celestial y también nos inspiraba a nosotros que, llenos de asombro, lo escuchábamos. Con toda seguridad sus oyentes jamás salieron tras una clase de filosofía moral sin haberse hecho hombres mejores
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